Como de cuento de hadas

EDITORIAL

Un final feliz. Desde niños las películas y los cuentos nos hacen desear esto, pero pocas veces logramos verlo en la realidad. Tal vez por eso la noticia de que los 33 mineros chilenos, que durante 69 días habitaron bajo tierra, serían rescatados causó tal revuelo. Sin duda, las imágenes son conmovedoras. Las porras y la emoción de un país se extendieron a todo el mundo. La saturación de los medios de comunicación y las redes sociales fueron prueba de esto.

El rescate duró casi 24 horas, pero el fervor mediático ha durado mucho más. La transmisión en directo comenzó unas diez horas antes en la mayoría de las cadenas televisivas de noticias (CNN, Foro TV, Milenio TV). Y aún no termina. Ahora vamos a contemplar documentales, películas con Javier Bardem de protagonista, libros, reportajes, entrevistas y tal vez hasta juguetes en cajitas felices de la cápsula Fénix 2. Por su parte, Facebook y Twitter tuvieron actividades fuera de lo normal. El hashtag #chile fue el más utilizado, desde personalidades públicas (chilenas e internacionales) hasta gente común y corriente tenían algo que decir. Y lo dijeron en la web.

Sin embargo, se nos olvida que esto sólo es un caso. 31 mineros han muerto en Chile este año en 28 accidentes laborales distintos. No hubo ni presidente ni medios de comunicación presentes. Si los 33 mineros hubieran muerto, sólo sus familias se acordarían de ellos. Falta que el gobierno, y no solo el chileno, todos los gobiernos se preocupen por garantizar la seguridad de los trabajadores de todos los sectores. Falta que las empresas privadas se comprometan a tener calidad de trabajo. De esta forma, ningún presidente tendría que ganar popularidad a través de un hecho como este y ningún pueblo tendría que vivir las 24 horas de angustia mientras la polea se movía lentamente. Este sí sería un final feliz.

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