Latest

La última y nos vamos

EDITORIAL

 

La información es una adicción. Todos tenemos la avidez por saber y comunicar constantemente. Para algunos, esa adicción se vuelve una forma de vida, eso se llama periodismo. Los últimos cuatro meses, inVox fue un medio en el que un grupo de jóvenes desarrollamos nuestra adicción a la comunicación y el periodismo, pero más que nada, nos aproximamos a una realidad emocionante.

Este texto representa un ciclo que se cierra. El equipo que conformó inVox por este tiempo se despide, sin embargo, eso no significa que las ganas de informar y ser informados desaparezcan. El compromiso queda, en nosotros mismos y en los que vienen atrás, de seguir informando.

En la primera edición, inVox afirmó que la información es un arma poderosa para los jóvenes. Hoy nos vamos con esa misma idea: Se necesita ser agentes de cambio en un lugar y un momento lleno de contradicciones, injusticia y sinrazón como la actualidad mexicana.

 

¿Un proyecto para todos?

EDITORIAL 

“Un proyecto que nos pertenece a todos” fue el eslogan de Iniciativa México, un plan mediático creado por las grandes empresas de comunicación que “buscaban hacer de este país uno mejor”. ¿Altruismo puro? Propuesta en la que por cierto también envolvieron a grandes instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional.

Más de tres meses en los que cada domingo Televisa y TV Aztecas sincronizaban su programación de televisión abierta para ofrecer al público un rayo de luz en esta maraña de hartazgo, violencia y desesperación que vive el país. Falacias.

Aplaudible cada una de las 47 mil 49 propuestas que fueron registradas. Sí, todas representan ese ánimo de la gente por sacar adelante a un país que se viene abajo. Sin embargo, también significan ideas tomadas para el circo creado en el cual sólo las grandes esferas de poder serán beneficiadas. Porque si agregamos una larga lista de personas que seguramente decidieron ver domingo a domingo para apoyar las iniciativas llegaríamos a altos costos cobrados por las televisoras a los anunciantes.

El presidente de México, Felipe Calderón, dijo “México es más grande que sus problemas”. Los problemas que abaten a la nación se lo están comiendo poco a poco y el mandatario no está haciendo nada a favor del país. Lo único que hace es culpar y poner su presencia en actos de gran envergadura como fue el programa final de Iniciativa México, en el que el Auditorio Nacional de la Ciudad de México tuvo un lleno total y congregó a la crema y nata de las grandes esferas.

¿Dónde vamos a parar? Entre la violencia, la crisis económica, el narcotráfico y los circos mediáticos el país va de mal en peor. Tenemos que dejar de ser borregos que siguen a la manada. Basta ya de contribuir al enriquecimiento del duopolio televisivo a través de sus proyectos altruistas que de “nos pertenece a todos”, no tiene nada.

                                                                                                                              

Mexicanos en fiestas

Después de la saturación de las fiestas del Bicentenario, los mexicanos nos quedamos con mal sabor de boca. Un gran despilfarro para celebrar casi nada. Muy pocos nos sentimos orgullosos de nuestras tradiciones, de los héroes nacionales, de ser mexicanos. Con el Día de Muertos pasa algo similar. Una gran parte de la población celebra el Halloween, en fiestas que nada tienen que ver con las tradiciones mexicanas de la ofrenda , las calaveritas, los dulces típicos de temporada y la visita al panteón. En el Día de Brujas a la mexicana es posible ver a niños con todos los disfraces imaginables pidiendo golosinas y amenazando con “dulce o travesura”.

En un par de semanas festejaremos el centenario de la Revolución, que comenzó el 18 de noviembre justo en la ciudad de Puebla. Las personas están más preocupadas por el puente, y por si será posible que además del lunes 15 se suspendan las clases también el viernes 19, que por recordar qué se consiguió con esa lucha armada en nuestro país.

Deberíamos sentirnos mexicanos más allá de las conmemoraciones de la Independencia, el Día de Muertos y la Revolución. Nuestro país tiene una riqueza cultural enorme, que alcanza no sólo para las festividades, sino para llenarnos de orgullo cada uno de los 365 días del año.

Tampoco se trata de tener una perspectiva idílica de la celebración a la mexicana, con huipiles y rebozos. Podemos demostrar nuestro orgullo al asistir a actividades como el Revolucien, en cuyo marco se llevó a cabo recientemente el concierto de las “Revoluciones de la música mexicana” , con obras de Lavista, Revueltas y Ponce. Muy mexicano.

Más muertos para el Día de Muertos

EDITORIAL

InVox es un medio que cada semana procura mantener informados a nuestros lectores. Quienes laboramos en él realizamos un trabajo periodístico universitario con la finalidad de que un mayor número de jóvenes se mantenga informado de ciertos temas de interés. Nos consideramos un medio prudente. Esta prudencia no quiere decir una autocensura  sino más bien un alejamiento a la gran cantidad de noticias negativas que a diario aparecen en los periódicos y otros medios de comunicación.

Sin embargo, debido a los recientes  acontecimientos ocurridos desde nuestra última edición no podemos callar nuestra voz. Desde hace casi 4 años nuestro país se encuentra en una lucha contra el narcotráfico que ha resultado en la muerte de más de 28 mil personas (civiles, presuntos delincuentes y militares). Lo que cualquier medio de comunicación se preguntaría es, cómo es posible que las noticias de homicidios y matanzas se hagan más cotidianas, y lo más grave aún es que la lista de muertos inocentes siga aumentando y no se vea fin a la guerra emprendida por el presidente Felipe Calderón.

El fin de semana pasado, 13 jóvenes menores de edad fueron asesinados en Ciudad Juárez, Chihuahua. Uno más a la larga lista de asesinatos de los cuales no existen responsables, sólo futuras promesas por parte del Gobierno. Lo ocurrido en enero pasado,  en la misma ciudad, inició una cadena de indignación por parte de la ciudadanía quien ya está cansada de que la responsabilidad caiga en ella misma.

¿Qué hacer ante este tipo de acontecimientos? Por nuestra parte sólo resta plasmar en palabras el repudio a los sucesos y también a las acciones tomadas “o no” por parte de las autoridades, que día a día nos demuestran lo incapaces que son para proteger la vida de personas inocentes.

Como de cuento de hadas

EDITORIAL

Un final feliz. Desde niños las películas y los cuentos nos hacen desear esto, pero pocas veces logramos verlo en la realidad. Tal vez por eso la noticia de que los 33 mineros chilenos, que durante 69 días habitaron bajo tierra, serían rescatados causó tal revuelo. Sin duda, las imágenes son conmovedoras. Las porras y la emoción de un país se extendieron a todo el mundo. La saturación de los medios de comunicación y las redes sociales fueron prueba de esto.

El rescate duró casi 24 horas, pero el fervor mediático ha durado mucho más. La transmisión en directo comenzó unas diez horas antes en la mayoría de las cadenas televisivas de noticias (CNN, Foro TV, Milenio TV). Y aún no termina. Ahora vamos a contemplar documentales, películas con Javier Bardem de protagonista, libros, reportajes, entrevistas y tal vez hasta juguetes en cajitas felices de la cápsula Fénix 2. Por su parte, Facebook y Twitter tuvieron actividades fuera de lo normal. El hashtag #chile fue el más utilizado, desde personalidades públicas (chilenas e internacionales) hasta gente común y corriente tenían algo que decir. Y lo dijeron en la web.

Sin embargo, se nos olvida que esto sólo es un caso. 31 mineros han muerto en Chile este año en 28 accidentes laborales distintos. No hubo ni presidente ni medios de comunicación presentes. Si los 33 mineros hubieran muerto, sólo sus familias se acordarían de ellos. Falta que el gobierno, y no solo el chileno, todos los gobiernos se preocupen por garantizar la seguridad de los trabajadores de todos los sectores. Falta que las empresas privadas se comprometan a tener calidad de trabajo. De esta forma, ningún presidente tendría que ganar popularidad a través de un hecho como este y ningún pueblo tendría que vivir las 24 horas de angustia mientras la polea se movía lentamente. Este sí sería un final feliz.

El que mucho abarca, poco aprieta

EDITORIAL

La educación superior en México no es un derecho, es un privilegio. El porcentaje de estudiantes que llegan a culminar una carrera es apenas del 2%. A cien años de la fundación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y 70 de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), se aprecia que el sector educativo en nuestro país tiene un largo camino que recorrer. Existe una crisis formativa aunada a las otras crisis que ya conocemos. Con tanta balacera, pleitos, drogas y corrupción, se nos ha olvidado que la base de un pueblo que se supera está en la educación. En un mundo globalizado como el actual no se puede avanzar hasta la primaria. El camino se tiene que recorrer completo y llegar a la universidad.

Luis Ernesto Derbez, rector de la UDLAP, tiene entre sus planes a futuro crear dos campus más, uno en la Ciudad de México y otro en Veracruz. Expandirse no es malo. Lo malo está en expandirse tanto, que se termine descuidando la base. A la UDLAP le hace falta mucho en su único campus, en especial, en materia de calidad educativa. Confiamos que antes de que la universidad se expanda, se logre la consolidación de un excelente plantel académico con profesores e investigadores críticos, abiertos y con reales ganas de transmitir conocimientos.

Ojos cerrados, bocas calladas

EDITORIAL

La madrugada del 1 de septiembre balearon las instalaciones del periódico Noroeste en Mazatlán Sinaloa. El domingo 3 de octubre El Debate de Mazatlán fue el periódico agredido por el crimen organizado. Ser periodista es un riesgo en México. La libertad de prensa es una de las garantías que deberíamos tener, sin embargo, la realidad es distinta. México es el país con más periodistas asesinados en el mundo. Más que en Iraq.

El derecho a estar informados es fundamental en una sociedad. También el derecho a transmitir dicha información, a ser periodista y comunicar qué es lo que está pasando. El crimen organizado ha cerrado la boca de los medios locales, los pocos que se atreven a escribir lo que está pasando son callados a balazos. El miedo también ha cerrado los ojos de la población. Preferimos no denunciar, no hablar, ni siquiera leer sobre la realidad mexicana. La defensa de los periodistas no es un asunto gremial, es simplemente algo que debe surgir natural en la sociedad. Si siguen matando periodistas, los ojos se siguen cerrando, las bocas se siguen callando y la violencia sigue reinando.

Ayuda contra la apatía

EDITORIAL

Se necesita ayuda. El estado de Veracruz se encuentra en peores condiciones de lo que muchos de nosotros podemos imaginar. Además de combatir los daños causados por las inundaciones, debemos combatir también la apatía. En el país existe gente dispuesta a ayudar, sin embargo, cada vez somos más los que adoptamos una posición indiferente ante los problemas. Hay tanto de qué preocuparse en México, que terminamos sin preocuparnos por nada. Hay tanto que hacer, que terminamos sin hacer nada.

El sábado viviremos un 2 de octubre más. Van cuarenta y dos recordatorios de la matanza de estudiantes que se manifestaban de forma pacífica en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. Todos ellos decidieron actuar, ejercer su derecho a estar inconformes y plantear una alternativa. La violencia acabó con esta manifestación, pero no con el sentimiento de los estudiantes. A más de cuarenta años de la masacre, nos queda pensar si estos jóvenes murieron para quedarse en el olvido o si podemos tomar su ejemplo y actuar, no seguir indiferentes ante los problemas. Si esto no sirve de ejemplo, entonces el 2 de octubre de 1968 sí ganó la violencia, sí se nos murió la disposición a hacer el cambio. Se necesita ayuda.

 

CELEBREMOS LA PAZ, NO LA VIOLENCIA

EDITORIAL

Este año en México celebramos el Bicentenario de la Independencia. A diferencia de muchos otros países, conmemoramos el inicio de la lucha y no la consumación. Festejamos el inicio de la violencia y no el inicio de la paz.

Es difícil sentirse parte del festejo cuando en el país han muerto más de 7 mil personas en lo que va del 2010. Cuando hay ciudades en donde no se puede salir a las calles. Es difícil que este 21 de septiembre nos sintiéramos parte del Día Internacional de la Paz. La violencia nos ha robado nuestro festejo, nuestra tranquilidad y ha hecho que olvidemos que tenemos la capacidad de encontrar soluciones sin armas. Con la suficiente información y razonamiento podemos lograr más cambios que con metralletas y granadas.

La paz no es la ausencia de conflictos, sino la habilidad de superar las diferencias a través del diálogo y no a través de la violencia.

SE ALZA UNA NUEVA VOZ

EDITORIAL

La información es un arma poderosa para los jóvenes. Sin embargo, pareciera que no queremos hacer uso de este instrumento o que simplemente no sabemos cómo o en dónde buscarla. Vivimos en la era de la velocidad, las noticias y todo tipo de información llega a nosotros en segundos pero a veces nos pasa de largo.

       Podremos quejarnos y querer un cambio, pero lo que realmente importa son nuestras acciones y el peso de una acción se valida con la información que la sustente. Se necesita ser agentes de cambio en un lugar y un momento lleno de contradicciones, injusticia y sinrazón como la actualidad mexicana.

       InVox es una nueva propuesta hecha por estudiantes de Comunicación. Este medio electrónico traerá cada semana información que se acopla a tu estilo de vida, te es útil y te interesa. Cada sección está pensada para fomentar la cultura y el conocimiento pero siempre desde un punto de vista juvenil. Lee, cuestiona, aprende y crea tu propio criterio. InVox es un espacio abierto, explóralo.

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

%d bloggers like this: